Los Picos de Europa son la sorpresa del norte verde: un muro de cumbres calizas que superan los 2.600 metros a apenas 20 km del mar. Declarados primer parque nacional de España en 1918, se dice que deben su nombre a ser la primera visión de Europa para los marineros que regresaban del Atlántico.

Potes y el valle de Liébana

La villa de Potes, con sus puentes medievales y su mercado de los lunes, es la puerta de entrada. El valle de Liébana que la rodea es famoso por su microclima, sus monasterios y su orujo.

Teleférico de Fuente Dé

El gran momento es el teleférico de Fuente Dé, que sube casi en vertical — 750 metros en menos de cuatro minutos — hasta un mirador a unos 1.800 metros. La panorámica sobre los valles, y en días claros hacia la costa lejana, es uno de los instantes más espectaculares de todo el viaje.

Un sabor de la montaña

Esta es la tierra del Cabrales, el intenso queso azul madurado en cuevas naturales de montaña — maridaje perfecto con los robustos tintos de la región.