Pocos edificios han cambiado una ciudad como el Museo Guggenheim de Bilbao de Frank Gehry cambió Bilbao. Cuando abrió en 1997, este puerto industrial venido a menos se convirtió, casi de la noche a la mañana, en uno de los destinos culturales esenciales de Europa — un fenómeno hoy estudiado como 'el efecto Bilbao'.

El museo

Las curvas de titanio recogen la luz cambiante de la ría del Nervión. Fuera, dos iconos le reciben: el gigantesco Puppy cubierto de flores de Jeff Koons y la imponente araña de bronce de Louise Bourgeois, Maman. Dentro, el atrio vertiginoso y el laberinto de acero de Richard Serra son atractivos por sí mismos. En El Transcantábrico, la visita es privada y guiada.

Más allá del Guggenheim

  • El Casco Viejo y sus Siete Calles.
  • El Mercado de la Ribera, uno de los mayores mercados cubiertos de Europa.
  • El ornamentado Teatro Arriaga a orillas de la ría.
  • Y, sobre todo, los pintxos — el arte vasco de las raciones pequeñas, de barra en barra con una copa de Txakoli.

Bilbao suele ser el segundo día del viaje, un punto culminante temprano e inolvidable.