Si una parada resume el romanticismo del tramo cántabro de El Transcantábrico, es Santillana del Mar. Jean-Paul Sartre la llamó 'el pueblo más bonito de España', y siglos de visitantes le han dado la razón.

La villa de las tres mentiras

A los vecinos les encanta contar que Santillana del Mar está célebremente mal nombrada: no es ni santa, ni llana, ni tiene mar. Lo que sí es, es asombrosamente bien conservada — una única calle de piedra dorada de casonas medievales y renacentistas, cada una con su escudo de armas.

Qué ver

  • La Colegiata de Santa Juliana románica, corazón espiritual del pueblo.
  • La calle mayor empedrada, jalonada de casas nobles y balcones de piedra.
  • La cercana Altamira — la 'Capilla Sixtina del arte prehistórico', con pinturas de unos 36.000 años (visitable en el excelente museo réplica).

En El Transcantábrico

Santillana del Mar forma parte del día de Cantabria, normalmente junto a Santander y la villa de Gaudí en Comillas. La visita es guiada e incluida, con tiempo para pasear por las callejuelas y comprar quesada y sobaos.